La Revolución Laboral llega a Santiago

Por Karla Varas *

El 31 de marzo del año pasado muchos estábamos incrédulos ante la entrada en vigencia gradual de la nueva justicia laboral. Y Claro, era difícil confiar que en un país de tantas desigualdades, donde los estratos más vulnerables de nuestra sociedad día a día eran más excluidos, donde las políticas sociales se limitan a determinar el monto de tal y cual bono para paliar la crisis que afecta a la economía, pudiese existir una reforma que generara un cambio estructural en la forma de entender las relaciones laborales y la intervención del trabajador en la estructura organizacional de la empresa.

Ese 31 de marzo nadie imaginaba que en nuestro país se estaba acercando una verdadera revolución laboral, pero no aquella que hace un tiempo atrás fue impuesta por la fuerza y cuya bandera de lucha fue la flexibilización y desmantelamiento de las organizaciones sindicales, sino que un cambio en la forma de entender la justicia, aquella palabra que por años en este país fue privilegio de unos pocos. Pero hoy podemos decir, un poco extrañados eso sí, que ese torbellino que terminará de cruzar nuestro país el 31 de octubre próximo -un rabo de nube en palabras de Silvio Rodríguez- por fin se llevará los grandes vicios de que adolecía nuestra justicia laboral, y de paso, casi como de azar, algunas malas prácticas de nuestra elite empresarial.

Y ustedes se preguntarán: ¿en qué se manifiestan esos cambios?, ¿cuál es la diferencia con la justicia que hasta el día de ayer regía en la gran capital?. La respuesta la podemos resumir en 4 palabras: rapidez, transparencia, tutela judicial efectiva de los derechos fundamentales de los trabajadores y asesoría jurídica gratuita.

Hasta el día de ayer un juicio laboral en la gran capital demoraba un promedio unos 2 a 3 años, no había un contacto directo entre el juez, las partes y el conflicto que motivaba su intervención, era una justicia de puertas cerradas, en un escritorio inaccesible, lleno de papeles y expedientes muy complejos de entender por el ciudadano de a pie.

Pero desde hoy esa realidad será diametralmente opuesta, por lo menos esa ha sido la experiencia que se vive en las regiones donde ya está en marcha esta verdadera revolución laboral, y tenemos la esperanza de que así sea en nuestro querido Santiago. Y decimos tan tajantemente que la realidad será distinta, en primer lugar, por la rápida tramitación de las causas laborales -en promedio demoran de uno a tres meses, dependiendo de si se ha tramitado conforme al procedimiento monitorio o de aplicación general-, en segundo lugar son juicios orales, transparentes, donde el trabajador, por primera vez estará sentado ante el juez, al lado de su abogado, tendrá la posibilidad de ser escuchado, y percibirá por sus propios sentidos las alegaciones de su empleador. Por su parte, el juez –quien finalmente es quien resuelve el conflicto-, tendrá un contacto directo con las partes y los medios de prueba que se incorporan al juicio, sin intermediarios, y dictará sentencia de forma inmediata, o en su defecto dentro del plazo de 10 o 15 días, dependiendo de la materia de que se trate. Pero eso no es todo señores, además, el trabajador contará con asesoría jurídica gratuita y especializada a través de la Defensoría Laboral, cumpliéndose de esa forma el anhelado principio de igualdad ante la ley.

La verdad es que estos cambios son muy significativos, cuando el trabajador extrañado pregunta si la persona que tiene sentado al frente es el juez que resolverá su conflicto, y uno lleno de esperanza responde que sí, y luego, al terminar la audiencia, con un poco de temor y asombro, se da cuenta que su caso ya está resuelto, uno es capaz de percibir este gran paso que hemos dado como sociedad.

Sin duda que no todo es color de rosa, la experiencia que nos ha dado la implementación gradual de la reforma ha advertido algunas falencias que serán páginas de otro artículo, pero hoy queremos decirles que este dieciocho la cueca que todos tendremos que bailar será la de los trabajadores.

* Karla Varas es una de las fundadoras de nuestra Escuela Sindical.

3 comentarios de “La Revolución Laboral llega a Santiago

  1. Comparto plenamente tus comentarios, estimada Karla. Más allá de las debilidades que ha mostrado la implementación, es cierto que esta reforma procesal laboral es histórica y entraña un gran avance en la lucha por lograr condiciones más equitativas al momento de alegar ante la Justicia por los derechos de las y los trabajadores. Hemos pasado a otro estadio de las relaciones entre trabajador(ra) y empleador y de ahora en adelante sólo hay que aspirar a superar los déficit que se han develado en las regiones donde ya está vigente, pero lo cierto es que estamos un tremendo paso adelante respecto de la “justicia” que había.
    Personas como tú y el equipo de la Escuela de Formación Sindical de la Facultad de Derecho de la Chile, junto a muchos otros luchadores sociales más han hecho posible estos avances, que no me cabe ninguna duda los sectores conservadores de la sociedad no les hace ninguna gracia. Saludos, Alejandro Aguilar.

  2. Probalemente en el futuro los jovenes que seran trabajadores mas adelante señalaran a aquellos que se atrevieron a soñar con estos avances en la justicia laboral y uno de los hitos que quedaran sera la puesta en marcha en el año 2004 de la Escuela Sindical. Y que bueno que mientras somos dirigentes podemos ver el inicio de un sueño esperado por muchos de nosotros. Karla, se como tus palabras reflejan tu sentir y se que has sido una de las forjadoras , junto a muchos otros estudiantes de la Facultad de Derecho los que han puesto su empeño en impulsar nuevas formas de preparacion de los trabajadores para que conozcan sus derechos y los defiendan. Saludos y agradecimientos de mi parte, por permitirme compartir con ustedes y conocer gente, anonima para muchos, de tan gran valor humano.

  3. Karlita, comparto todo lo expresado en tu párrafo, soy un dirigente nuevo formado en la Escuela Sindical y continúo capacitándome ya sea leyendo y participando en los seminarios que se imparten.
    Esto de la nueva R.P.L., es un gran avance, tenemos que aprender nosotros los diregentes para al igual brindar una buena asesoría a nuestros afiliados y, pararnos con convicción ante nuestro empleador.
    Se que tu oratoria en la charla será fructiferá, como al igual la de los demás integrantes de ella.
    Te insto siempre a seguir en tu avance y a esa vocación de compartir tus conocimiento con los demás.

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